Chistes de Bares


Este era un hombre que le gustaba tanto

Este era un hombre que le gustaba tanto la música Salsa, que todo lo que la gente tenía que decirle a él, lo quería de una forma salsosa y con ritmo; una noche estaba en un bar como de costumbre tomándose un par de tragos sentado al lado del pianista, que por cierto estaba tocando una tonada en salsa, y de repente un amigo llega todo alterado y le comienza a decir que tiene una noticia muy importante que decirle, y éste con toda la calma del mundo le dice:
Cálmate compa que tu sabes que todo lo que me vas a decir tiene que ser con salsa.
Y el amigo lo interrumpe de nuevo y le dice:
Es muy importante lo que tengo que decirte, y este vuelve y le dice:
Con salsa, dímelo con salsa por favor.
Y el amigo ya cansado de esto, aparta al pianista y comienza a tocar:
"To-qui-ti-to-con", se te murió tu mamá, "Ti-qui-to-con"...

Un esqueleto llega a un bar y dice: Moz

Un esqueleto llega a un bar y dice:
Mozo me trae un vaso de vino y un trapo para limpiar el piso.

En una ocasión entró un vaquero a una

En una ocasión entró un vaquero a una cantina de un pueblo a tomarse un trago, y al llegar amarró su caballo en la puerta. Pero al salir el forastero de la cantina se percató que su caballo ya no estaba, muy enfadado el tipo regresó al salón y pateando la puerta y tirando las sillas amenazó:
Si no aparece mi caballo en 5 minutos voy a hacer aquí lo mismo que hice en San Francisco, y se dirigió a la barra por otro trago. A los 3 minutos volvió a salir y de nuevo no encontró su caballo, de nuevo entró al salón pateo la puerta y volvió a gritar:
Si en 2 minutos no aparece mi caballo, voy a hacer aquí lo mismo que hice en San Francisco, y se volvió a dirigir al cantinero por otro trago al minuto, nuevamente se dirigió a la puerta y el caballo ni luces y encolerizado tiró la puerta del salón y exclamó:
Se los advierto, si en un minuto no aparece mi caballo, voy a hacer aquí lo mismo que hice en San Francisco, y se dirigió nuevamente a la barra con el cantinero para otro trago. Finalmente al pasar el minuto, volvió a salir y por fin allí se encontraba el caballo tal y como lo había dejado. Ya satisfecho regresó al salón para pagarle al cantinero y luego se dirigió a su caballo, se monto y ya se iba a marchar cuando de pronto salió corriendo el cantinero con una cara de duda que para que les cuento, y le preguntó:
Disculpe señor, este, en nombre de todos los parroquianos de la cantina y mío, tenemos una dudota, este, ¿Qué fue lo que hizo en San Francisco?
A lo que el forastero contesta:
Pues, me fui a pie.

Un señor va a un bar y le dice al camar

Un señor va a un bar y le dice al camarero:
Un café solo por favor.
Y el camarero dice:
¡Todo el mundo fuera!

Un tío que iba todos los días a un bar

Un tío que iba todos los días a un bar, siempre pedía tres cervezas.
¡Deme tres cervezas!
Al día siguiente la misma cosa:
¡Tres cervezas, por favor!
Como el camarero estaba algo extrañado le pregunta:
Oye, ¿por qué siempre que vienes pides tres cervezas y te las bebes del tirón?
y el tío le responde:
Es que yo tengo dos hermanos, uno en Suecia y otro en París, y como siempre bebíamos juntos, pues yo bebo por ellos.
Dice el camarero:
Ah, bien, bien...
Al día siguiente el tío llega al bar y dice:
¡Dos cervezas!
El camarero extrañado le pregunta:
Y eso, ¿es que se ha muerto un hermano o que?
Y dice el tío:
¡No, es que yo he dejado la bebida!