Chistes de Cómo...?


Un día un señor se fue a una embarcaci

Un día un señor se fue a una embarcación y el capitán le pregunta:
¿Cuántas anclas hay en un barco?
Y el señor responde:
Once
¿Qué? ¿Cómo que once?
Y el señor le dice:
Sí, porque siempre en un barco dicen, eleven anclas.

Primer acto: Un hombre robándose un tro

Primer acto: Un hombre robándose un trofeo.
Segundo acto: Otro hombre robándose otro trofeo.
Tercer acto: Otro hombre robándose otro trofeo.
¿Cómo se llama la obra?
TRIUNFOS ROBADOS.

¿Cómo acomodarías cinco elefantes en

¿Cómo acomodarías cinco elefantes en un vocho rosita.
Dos enfrente y tres atrás.
¿Cómo sabrías que hay 5 elefantes en el cine?
Porque está el vocho rosita afuera en el estacionamiento.
¿Cómo meterías a un elefante, en tres pasos, a un refrigerador?
Primero lo abres, segundo lo metes, y tercero lo cierras.
¿Cómo meterías a una jirafa, en cuatro pasos, al refrigerador?
Primero abres el refrigerador, segundo sacas al elefante, tercero metes la jirafa, y cuarto, cierras la puerta.
El rey de la selva hizo una carrera con todos los animales y faltaron seis, ¿cuáles seis faltaron?
Los cinco elefantes que estaban en el cine, y la jirafa que estaba en el refrigerador.

Llega un señor bien borracho a su casa,

Llega un señor bien borracho a su casa, y cuando va subiendo las escaleras se cae hacia atrás, cuando de repente siente algo muy caliente en las pompis y se acuerda que traía una botella en una de las bolsas de atrás del pantalón, como puede sube las escaleras, entra al baño, se quita los pantalones, se cura las heridas y se va a dormir. En la mañana su esposa lo despierta y le dice que te paso en la noche, y el le contesta pues la borrachera de siempre vieja, a lo que ella le dice pues mira que ahora si andabas bien borracho ya que llenaste el espejo del baño de curitas un poco más abajo de la cintura.

Una tortuguita se balanceaba en una rami

Una tortuguita se balanceaba en una ramita.
Luego se dejaba caer en el suelo, se levantaba despacito y se acomodaba el caparazón.
Subía nuevamente a la ramita y se dejaba caer nuevamente.
En el piso apenas podía pararse y el caparazón se estaba trisando.
Sube nuevamente a la ramita y comienza a balancearse.
Desde una rama vecina una paloma le dice a su palomo:
¡Y si le decimos que es adoptada!