Chistes de feministas


Doctora Corazón


Si la Doctora Corazón fuera hombre, estas serían sus
respuestas a las lectoras.

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Querido Doctor Corazón: Mi esposo aun habla con sus exnovias. Tengo
temor de que no esté siendo sincero conmigo.

Querida Lectora: La capacidad de amar del hombre no tiene límites.
Está comprobado que aumenta con el número de sus compañeras sexuales.
Así, teniendo otras pocas mujeres, su pareja indudablemente aumentará
el amor por usted. Lo que debería hacer es comprarle un hermoso (y
costoso) regalo, prepararle una deliciosa cena y no le mencione este
aspecto sobre su comportamiento.

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Querido Doctor Corazón: Mi esposo sale muchas noches con sus amigos.

Querida Lectora: Este es un comportamiento perfectamente natural. El
hombre es un cazador y necesita probarse con otros hombres. Lejos de
ser placentera una noche por fuera con los chicosm es un asunto
estresante, y regresar a su lado es relajante y placentero. Sólo
observe lo emocionado y feliz que él está cuando regresa a casa. Lo
mejor que puede hacer es comprarle un hermoso y costoso regalo,
prepararle una deliciosa cena y no se le ocurra mencionar este aspecto
de su comportamiento.

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Querido Doctor Corazón: Mi esposo quiere tener sexo entre tres,
conmigo y con mi hermana.

Querida Lectora: Definitivamente su esposo es leal con usted. Como el
no tiene suficiente con usted, está buscando lo más parecido, su
hermana. Lejos de aventurar, lo que él quiere es mantener a la familia
unida. ¿Por qué no invitar tambien a algunas de sus primas? Si aún no
está lista para este tipo de experiencia, simplemente deje que salga
con ellas. Cómprele un hermoso y costoso regalo, prepare una deliciosa
cena y no le vaya a mencionar absolutamente nada más del asunto.

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Querido Doctor Corazón: Mi esposo me tiene loca pidiéndome que
tengamos sexo oral.

Querida Lectora: Hágalo. La esperma no sólo tiene un exquisito sabor,
además sólo tiene 10 calorías por cada cucharada sopera. Es nutritiva,
le ayuda a mantener su figura y le pondrá la piel radiante. Me parece
que además él es altruista al hacerle ese ofrecimiento. El sexo oral
es muy doloroso para el hombre. Esto demuestra cuánto la ama. Para
agradecerle, cómprele un buen regalo, y preparele una comida
deliciosa.

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Querido Doctor Corazón: Después de hacer el amor, mi esposo siempre se
queda dormido. Nunca tenemos tiempo de hablar.

Querida Lectora: El sexo es una tarea en extremo difícil para el
hombre. Después necesita descansar. Es un hecho lo mucho que él la
ama, el duro trabajo que significa hacerle el amor, y lo mucho que
luego necesita descansar. No lo presione. Mejor cómprele un regalo
hermoso, y por supuesto muy costoso, e invítelo a cenar.

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Querido Doctor Corazón: Los esfuerzos amatorios de mi esposo duran
unos 30 segundos.

Querida Lectora: Su esposo la ama mucho. Esta loco por usted, tanto
que no se puede controlar. De hecho, ese pequeño esfuerzo demuestra
cuánto la ama. Devuélvale ese amor comprándole un regalazo y
preparándole una suculenta cena.

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Querido Doctor Corazón: Nunca he llegado al orgasmo.

Querida Lectora: El orgasmo femenino es un mito. Sostenido obviamente
por odiosas feministas que quieren dañar la unidad familiar. No se lo
vuelva a mencionar. Mejor demuéstrele su amor comprándole un lindo
regalo. Ah, y no olvide cocinarle una deliciosa cena.

Chistes cortos feministas

Chistes cortos feministas
¿Porqué los chistes de mujeres siempre ocupan dos líneas?
-Para que los entiendan los hombres.

Reunión de feministas


Estaba un grupo de mujeres en una reunión de feministas, y cada una
iba tomando la palabra. Una alemana se para y cuenta:

- Un día llegué a mi casa y le dije a mi marido: "¡Helmut. ..óyeme,
cerdo patán, a partir de hoy tú prepararás la comida!" Al primer
día no vi nada... al segundo tampoco... pero al tercer día Helmut
empezó a preparar la comida.

Todas aplaudían:

- ¡Eeeeh, bravo, bravooo, así se hace!

Luego se para una francesa y dice:

- Un día llegué a mi casa y le dije a mi esposo: "¡Bernard, bastardo
inútil, a partir de ahora tú friegas el piso!" Al primer día no vi
nada, al segundo tampoco... pero al tercer día, Bernard se puso a
limpiar el piso.

Las mujeres gritaban:

- ¡Eeeeh, bravo, bravooo!

En eso se para una mexicana y dice:

- Yo llegué un día a mi casa y le dije a mi marido: "¡Pancho, güevón,
hijo de tu pinche madre, a partir de hoy tú planchas toda la ropa!"
Al primer día no vi nada... al segundo día tampoco... pero al tercer
día ya empecé a ver un poquito con el ojo izquierdo...

Chistes